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Ver algo con claridad no significa saber qué significa

Lo que nuestro primer laboratorio de experiencias extraordinarias nos enseñó sobre la forma en que construimos certezas

Cuatro personas pueden atravesar una experiencia bajo condiciones similares y regresar con relatos completamente diferentes.

  1. Una ve una vela encendida sobre una mesa, iluminando una antigua pared de piedra.

  2. Otra observa un perro entrando alegremente al mar y, después, la imagen de su hija.

  3. Otra recuerda mantas, zapatos y fractales blancos.

  4. Y una cuarta describe la sensación de estar flotando en el universo, sostenida por algo que no puede identificar.


¿Qué hacemos con experiencias como estas?

Podemos descartarlas.

Podemos asumir que contienen mensajes ocultos que debemos descifrar.

O podemos hacer algo más difícil:

registrarlas antes de explicarlas.


Ese fue el punto de partida del primer Laboratorio MDEA del Instituto de Ciencias de la Consciencia Almora.


¿Por qué crear un laboratorio para estudiar experiencias subjetivas?

Las experiencias extraordinarias de conciencia presentan un problema particular.

Son significativas para quien las vive, pero difíciles de estudiar.

  • Una visión puede sentirse completamente real.

  • Una sensación corporal puede resultar inexplicable.

  • Una coincidencia entre dos relatos puede parecer extraordinaria.

  • Y una imagen inesperada puede adquirir, en pocos minutos, un significado profundamente personal.

El problema comienza cuando confundimos estos niveles.


Experimentar algo no es lo mismo que comprender qué ocurrió.


Recordarlo no es lo mismo que interpretarlo.

Y estar convencidos de una explicación no demuestra que esa explicación sea correcta.

En Almora estamos desarrollando el Laboratorio MDEA precisamente para estudiar ese territorio intermedio.


No partimos de la necesidad de demostrar fenómenos extraordinarios.

Tampoco de la necesidad de negarlos.

Partimos de una pregunta:

¿Cómo podemos estudiar con mayor rigor experiencias que, por naturaleza, son subjetivas?

Nuestra primera experiencia documentada

El 4 de julio de 2026 realizamos el primer Laboratorio MDEA documentado.

Participaron cuatro mujeres adultas.


Antes de comenzar, realizamos aproximadamente treinta minutos de regulación del sistema nervioso mediante ejercicios respiratorios.


Después, cada participante registró su estado inicial y estableció un propósito personal.

Queríamos conocer algo que suele omitirse cuando las personas narran experiencias extraordinarias:

¿en qué condiciones se encontraba la persona antes de experimentar?


No es lo mismo comenzar una experiencia con alta claridad mental y baja ansiedad que hacerlo con cansancio, tensión o dificultad para concentrarse.

Registrar el punto de partida permite comenzar a comparar experiencias que, de otra manera, quedarían reducidas a relatos aislados.

Posteriormente realizamos una exposición de aproximadamente treinta minutos utilizando estimulación lumínica.

Inicialmente aparecieron luces, colores, movimientos y patrones visuales.

Esto era esperable dentro de las condiciones de estimulación utilizadas.

Lo que nos interesaba observar era qué ocurriría después.


Las cuatro participantes reportaron imágenes mentales espontáneas.

  • Una vela.

  • Un perro entrando al mar.

  • Una hija.

  • Mantas colgadas.

  • Zapatos.

  • La sensación de flotar en el espacio.

  • Una nave.

  • Un acantilado.

Las experiencias fueron diferentes.

Y entonces comenzó la parte más importante del laboratorio.


La experiencia termina. La interpretación comienza.

Después de registrar lo vivido, aplicamos REMA, uno de los componentes del Sistema Integrativo Fenomenológico de la Consciencia, SIFC.


Su función fue observar qué contenidos permanecían activos después de la experiencia.

Porque no recordamos todo lo que vivimos.

Seleccionamos.

Algunas imágenes desaparecen.

Otras persisten.

Algunas adquieren importancia solo después de comenzar a pensar sobre ellas.


Posteriormente aplicamos LOGOS, el componente de alfabetización simbólica del SIFC.


Aquí las participantes comenzaron a formular hipótesis sobre el posible significado de sus experiencias.


Aparecieron ideas relacionadas con protección, sostén, libertad, felicidad, orientación, valentía, autoconfianza y desarrollo personal.


Pero cuando analizamos posteriormente las matrices apareció algo que nos interesó todavía más.


La claridad de una experiencia no garantiza la certeza de su significado

Tres de las cuatro participantes calificaron la claridad de sus experiencias con 8 sobre 10.

Los niveles de realismo subjetivo también fueron elevados.


Sin embargo, el impacto emocional presentó un comportamiento diferente.


Dos participantes reportaron experiencias claras, estables y realistas, pero calificaron su impacto emocional con apenas 1 sobre 10.


Esto nos mostró que claridad, realismo e impacto emocional son dimensiones diferentes de una experiencia.


Después observamos otra variable.

¿Cuánta certeza tenían las participantes respecto de las interpretaciones que habían construido?

Las respuestas se situaron entre 75% y 100%.

El promedio fue de 87,5%.

Y ahí apareció la pregunta que terminó convirtiéndose en el principal aprendizaje de nuestro primer laboratorio:

¿Cómo podemos estar tan seguros de comprender una experiencia que acabamos de comenzar a interpretar?
  • Podemos estar completamente seguros de haber visto una imagen.

  • Podemos recordar con claridad una sensación.

  • Podemos sentir que algo fue profundamente real.

Pero ninguna de estas condiciones garantiza que la primera explicación que construimos sobre la experiencia sea correcta.


El problema no es interpretar

Interpretar es inevitable.

Los seres humanos construimos significado.

Relacionamos lo que experimentamos con nuestra historia, nuestros conflictos, expectativas, creencias y preguntas personales.


El problema aparece cuando dejamos de reconocer una interpretación como hipótesis y comenzamos a tratarla como certeza.


Por esta razón, el primer Laboratorio MDEA nos obligó a revisar nuestro propio método.

En las siguientes experiencias no será suficiente formular una interpretación.


Cada participante deberá considerar hipótesis alternativas.

También diferenciaremos entre dos preguntas que parecen similares, pero no lo son:

¿Qué tan seguro estás de haber experimentado aquello que describes?

y

¿Qué tan seguro estás de que tu interpretación sobre la experiencia es correcta?

A la primera la llamamos certeza experiencial.

A la segunda, certeza interpretativa.

Aprender a distinguirlas puede convertirse en una herramienta importante para estudiar experiencias extraordinarias de conciencia.


También registramos aquello que todavía no podemos explicar

Durante el laboratorio apareció una correspondencia parcial entre el relato de una participante y la experiencia de la facilitadora.

Ambas describieron sensaciones relacionadas con encontrarse en el espacio y estar sostenidas.

Decidimos documentar la coincidencia.

Pero documentarla no significa explicarla.


El diseño del laboratorio no permite afirmar transmisión de información, telepatía ni un origen compartido de ambas experiencias.

Tampoco consideramos adecuado ignorarla.


La incorporamos al registro como una observación que exige mejores condiciones de estudio.

En futuros laboratorios, los relatos deberán quedar registrados individualmente antes de cualquier conversación grupal.


Porque el objetivo no es elegir rápidamente entre creer o negar.

Es diseñar mejores formas de observar.


Nuestro primer laboratorio no demostró nada extraordinario

Y eso es importante.

  • Tuvimos cuatro participantes.

  • No existió grupo control.

  • No utilizamos condiciones placebo.

  • Las exposiciones realizadas tuvieron diferente duración.

  • Existían expectativas previas.

  • La conversación grupal pudo influir sobre la interpretación posterior.

  • No utilizamos medidas fisiológicas.

  • Por tanto, no podemos demostrar que el dispositivo utilizado haya producido las imágenes espontáneas.

  • No podemos validar objetivamente las interpretaciones simbólicas.

  • No podemos demostrar fenómenos telepáticos.

  • No podemos generalizar los resultados.

Pero el laboratorio produjo algo que consideramos valioso.

Nos mostró cómo mejorar el método.


Investigar también significa permitir que el método cambie

El siguiente Laboratorio MDEA incorporará registros independientes después de cada exposición.

  • Separaremos la certeza experiencial de la certeza interpretativa.

  • Será necesario formular más de una hipótesis antes de seleccionar una interpretación.

  • Registraremos el momento en que aparece cada fenómeno.

Las experiencias serán documentadas antes de cualquier intercambio grupal.

Y comenzaremos a observar qué contenidos permanecen después de 24 horas, siete días y períodos más prolongados.


No queremos acumular relatos extraordinarios.

Queremos construir mejores procedimientos para estudiarlos.


La pregunta con la que terminamos

Comenzamos el primer Laboratorio MDEA preguntándonos qué ocurriría durante una experiencia extraordinaria de conciencia.

Terminamos con una pregunta diferente:

¿En qué momento una experiencia se convierte en significado y en qué momento comenzamos a tratar ese significado como verdad?

Tal vez estudiar la conciencia implique también estudiar nuestra necesidad de explicar rápidamente aquello que todavía no comprendemos.


En el Instituto Almora consideramos que una experiencia no se convierte en conocimiento simplemente por haber sido intensa, extraña o significativa.

Se convierte en material de estudio cuando podemos registrarla, diferenciarla de nuestra interpretación, compararla, someter nuestras explicaciones a alternativas y utilizarla para formular mejores preguntas.


El MDEA-001 fue nuestro primer intento documentado de hacerlo.

Y quizá su resultado más importante no haya sido encontrar una respuesta.


Sino descubrir que nuestro método ya comenzó a enseñarnos cómo preguntar mejor.


Para profundizar: consulta el Cuaderno de Observación MDEA-001: Ver con claridad no significa comprender con certeza, donde presentamos el diseño completo de la experiencia, las observaciones obtenidas, las limitaciones metodológicas y las modificaciones previstas para el siguiente laboratorio.


Instituto de Ciencias de la Consciencia Almora

La intersección entre la experiencia extraordinaria y el pensamiento crítico.

 
 
 

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